El verano como amplificador: ¿Por qué aumentan los despertares nocturnos con el calor?
Durante el verano se produce una combinación de factores que atentan contra la arquitectura de nuestro descanso. Por un lado, las altas temperaturas ambientales impiden que el cuerpo reduzca su temperatura interna, un proceso biológico indispensable para alcanzar y mantener las fases de sueño profundo.
Por otro lado, el calor y la humedad provocan una mayor relajación de la musculatura de las vías aéreas superiores. En personas con predisposición a roncar o a sufrir colapsos respiratorios, este relajamiento muscular incrementa la frecuencia de los microdespertares por falta de oxígeno. El cerebro se ve obligado a «despertar» al cuerpo brevemente para reanudar la respiración, interrumpiendo el ciclo reparador sin que el paciente sea consciente de ello en muchos casos.
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