La ciencia del termómetro: ¿Por qué sufrimos insomnio por calor?
Para que tu cuerpo pueda iniciar la fase de transición hacia el descanso, necesita reducir su temperatura interna aproximadamente un grado centígrado. Es una señal biológica que le avisa al cerebro de que es hora de desconectar.
Cuando la temperatura de la habitación supera los 22°C o 24°C, a nuestro sistema de termorregulación le cuesta horrores liberar ese calor interno. El cuerpo empieza a sudar y a bombear más sangre hacia la piel para enfriarse, un esfuerzo físico inconsciente que aumenta la frecuencia cardíaca. En lugar de relajarte, tu cuerpo está «haciendo ejercicio» para no sobrecalentarse, lo que rompe los ciclos naturales del descanso y provoca que te despiertes sobresaltado y empapado en sudor a mitad de la noche.
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